A veces sólo hay que cerrar los ojos para ver el pasado. Intentamos recordar momentos felices, pero siempre nos acaban llevando a uno malo. El cerebro no es tonto, pero si algo hijo de puta; hacerme recordar los peores momentos de mi vida, no está bien.
Sin embargo, al pensar, me doy cuenta de que la gran mayoría son muertes de seres queridos o separaciones de ellos, lo que me lleva a pensar si tal vez no dependo demasiado de los demás. Puede; no soy lo que se llama alguien independiente. Me horroriza la idea de estar sola, de no tener a alguien con quien ser yo: mi madre, mi padre, el resto de mi familia, un amigo, una pareja, incluso un simple conocido con el que hablar. Confiar demasiado nunca es bueno, ahora añade que suelo confiar en la gente tan pronto como me aprendo su nombre; ahora sólo dejate llevar e imagina como me siento cada vez que me traicionan. Una y otra vez, porque otra cosa "maravillosa" de mi, es que perdono siempre. Si, siempre; lo cual no significa que olvide.
Ahora centrémonos en mi autoestima: no tengo, fin. No, no he terminado, pero podría porque tampoco hay mas que explicar. ¿Has sentido alguna vez que no vales para nada? Si, ¿verdad? Pues añade un sentimiento de culpa por la vida actual de tus padres, remordimientos por actos impulsivos causados por la ignorancia y mierdas varias como prácticamente desgastarte el esófago vomitando. "Oh dios mio, si, otra niñata asquerosa que se ve gorda"; con ocho años sólo deberías ver gordo a Papá Noel.
Entendí esa frase mucho después, y volvería para decirmela mil veces y evitar todo esto.
El miedo a caer no debería quitarte las alas, y con todo esto quiero decir que, a pesar de ser lo más complicado del mundo, hacer de tu vida algo sencillo es la mejor opción.
No enfadarte por tonterías, quererte, creer en los demás recordando que hay gente que no vale la pena; al final, todo eso compensa.
jueves, 20 de febrero de 2014
El pasado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario