No me lo digas. No me digas que te gustaría venir y abrazarme si no vas a presentarte, no me eches de menos si no vas a estar tras la puerta, no me trates como a algo que no voy a ser de ti, no me digas cosas que al final van a quedarse en promesas rotas y palabras que no vas a recordar; pero yo si.
Sigo esperando que llegues, que me abraces y me digas que todo está bien, que es una pesadilla lo que vivo y que cuando despierte, estarás ahí Pero no, sé que no lo es, que es la realidad que me toca vivir y que me consume cada segundo un poco más. Tu ausencia, mi soledad, tu perfume impregnado en mi ropa. Besos mañaneros con sabor a no separarnos nunca, abrazos y caricias eternas que se quedan en simples saludos.
¿Donde está mi vida? Desapareció. Te llevaste cada uno de los trozos en los que convertiste mi corazón, solo con una frase. Puede que no lo creas, pero esa frase me marcó; recuerdo cada palabra, cada coma, cada segundo que pasé sin aliento... Las cosas más pequeñas pueden ser las mejores de la vida, pero sin duda son las que un día, después de mucho tiempo, te das cuenta que no logras olvidar: esas que te acompañaran toda la vida, como una simple noche en una terraza de un hotel.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Llámame princesa.
Llámame princesa.
Como las noches en las que solías ser tu quien me abrazaba,
donde las sabanas sobraban a cada segundo,
y donde mi mundo,
se encontraba con tu alma.
No pierdo la calma
tampoco la esperanza,
esta bonita alianza
empezó en vigésimo segundo.
Susurra despacio que me quieres,
y que sin mi no puedes
ni comer, ni dormir;
que tu existencia está vacía sin mi.
Deja que tu cuerpo y el mio
hagan acto de presencia,
que se fundan donde un día,
se consumo este amorío.
Como las noches en las que solías ser tu quien me abrazaba,
donde las sabanas sobraban a cada segundo,
y donde mi mundo,
se encontraba con tu alma.
No pierdo la calma
tampoco la esperanza,
esta bonita alianza
empezó en vigésimo segundo.
Susurra despacio que me quieres,
y que sin mi no puedes
ni comer, ni dormir;
que tu existencia está vacía sin mi.
Deja que tu cuerpo y el mio
hagan acto de presencia,
que se fundan donde un día,
se consumo este amorío.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Amor y otras drogas.
Reniego, juro que reniego del amor. El amor no es bonito, el amor no te hace sentir mariposillas, el amor no te vuelve loco... Admítelo, tu ya estabas loco, tienes gases y el amor es tu excusa para no sentirte tan gilipollas.
Te crees un listo del amor por salir con tías, o por tener muchos rollos, o quien sabe, puede que por una relación duradera. Sea como sea, eres gilipollas.
¿Porque? Porque piensas que será real. Sí, tu. Ese que siente 'mariposillas' y sonríe porque le quieren; ¿has pensado alguna vez que antes de estar con ella, estabas con otra persona? ¿No terminó? Entonces no hagas el gilipollas y digas que es para siempre.
Los amores no duran para siempre, ni hay uno que lo es; simplemente crecemos y cuando nos queda nada comparado con el tiempo que hemos vivido, nos enamoramos de alguien que, casualmente esta con nosotros hasta la muerte. Habría que ver que pasaría si no llegásemos a morir.
Lloraríais. Ya no seríais príncipes ni princesas, solo personas que como siempre, empiezan y rompen con otras. No existen los cuentos. No existe la fantasía. Solo existes tu, día a día, sufriendo por una persona que acabará marchándose.
Yo era una princesa; ahora prefiero ser una farola. Tengo el mismo papel en la vida.
Te crees un listo del amor por salir con tías, o por tener muchos rollos, o quien sabe, puede que por una relación duradera. Sea como sea, eres gilipollas.
¿Porque? Porque piensas que será real. Sí, tu. Ese que siente 'mariposillas' y sonríe porque le quieren; ¿has pensado alguna vez que antes de estar con ella, estabas con otra persona? ¿No terminó? Entonces no hagas el gilipollas y digas que es para siempre.
Los amores no duran para siempre, ni hay uno que lo es; simplemente crecemos y cuando nos queda nada comparado con el tiempo que hemos vivido, nos enamoramos de alguien que, casualmente esta con nosotros hasta la muerte. Habría que ver que pasaría si no llegásemos a morir.
Lloraríais. Ya no seríais príncipes ni princesas, solo personas que como siempre, empiezan y rompen con otras. No existen los cuentos. No existe la fantasía. Solo existes tu, día a día, sufriendo por una persona que acabará marchándose.
Yo era una princesa; ahora prefiero ser una farola. Tengo el mismo papel en la vida.
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