Llámame princesa.
Como las noches en las que solías ser tu quien me abrazaba,
donde las sabanas sobraban a cada segundo,
y donde mi mundo,
se encontraba con tu alma.
No pierdo la calma
tampoco la esperanza,
esta bonita alianza
empezó en vigésimo segundo.
Susurra despacio que me quieres,
y que sin mi no puedes
ni comer, ni dormir;
que tu existencia está vacía sin mi.
Deja que tu cuerpo y el mio
hagan acto de presencia,
que se fundan donde un día,
se consumo este amorío.
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